Antonio Campos, las manos que moldean el futuro de la alfarería

Antonio Campos es el último artesano de la alfarería en Triana, un barrio sevillano de cuyos talleres salían en otros tiempos piezas magistrales para los cuatro puntos cardinales. El suyo, el último, se encuentra, como no podía ser de otro modo, en la calle Alfarería. Aprendió el oficio en su pueblo natal, Las Ramblas, en Córdoba, una localidad también de larga tradición alfarera. Hace 30 años, movido por cierto romanticismo, decidió instalarse en Triana. Y ahí sigue. Según Antonio, sólo hay una razón por la que su taller ha sobrevivido: “la obsesión por hacer un buen trabajo”. Cinco de sus seis hijos siguen sus pasos en el trabajo con el barro. Con ellos, la tradición tiene garantizada su continuidad.

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