TeloReciclo: empleo para personas con discapacidad a través del reciclaje de teléfonos móviles

TeloReciclo es una iniciativa que ha comenzado su andadura en Almería, gracias a la cual varias personas con discapacidad intelectual recogerán por toda la ciudad teléfonos móviles en desuso, con el fin de fomentar el reciclaje de estos dispositivos. El proyecto está promovido por Orange, junto con la asociación de personas con discapacidad intelectual A Toda Vela, y la empresa ecosocial de mensajería Koiki. Con el programa se consigue generar puestos de trabajo en la localidad,  participar en la inclusión de personas con discapacidad intelectual en el mundo laboral y colaborar a mantener un entorno más sostenible gracias al reciclaje.

 

El SLOC: un nuevo arte marcial apto para personas con discapacidad

Un granadino crea una nueva modalidad deportiva llamada SLOC, un arte marcial que no provoca lesiones y que es apto para que puedan realizarlo personas con discapacidad. El SLOC (Sistema de Luchas Orientales en Competición) aporta muchos beneficios al colectivo de personas con diferentes discapacidades.

 

Proyecto Buzzetti: el camino hacia una independencia digna para jóvenes ex tutelados

Una comunidad de educadores salesianos de Sevilla comparte su día a día con jóvenes en riesgo de exclusión social que han sido tutelados por la administración y que al cumplir la mayoría de edad salen del sistema de protección. Comparten sueldo, techo y comida y, además, diseñan con ellos un itinerario personalizado encaminado a su integración laboral para lograr lo que cualquier joven desearía: vivir de forma autónoma con dignidad y garantías. Se trata de la primera experiencia en España de este tipo. Es el Proyecto Buzzetti, una iniciativa de la Fundación Don Bosco.

 

Cartas manuscritas para mantener viva la mente y la ilusión de los mayores

‘El cartero Baldomero‘ es la iniciativa que desarrolla una residencia de mayores de Sevilla con la que fomenta la correspondencia convencional a través de cartas escritas a mano entre sus residentes y voluntarios de colectivos del entorno. Camino, a sus 85 años, es una de las participantes en un proyecto que le ayuda a socializarse, a mantener viva la mente pero, sobre todo, la ilusión.