José Miguel García, un maestro alfarero con sello distintivo

La localidad almeriense de Sorbas ha sido a lo largo de su historia cuna de alfareros. En el siglo XI se conocía como ‘olla de barro’ debido a la calidad del barro de la zona para hacer piezas de menaje aptas para el fuego. En este entorno es en el que creció José Miguel García, cuarta generación de una familia de alfareros cuyos orígenes se remontan al año 1600. José Miguel trabaja el barro tal y como le enseñaron su padre y su tío: con la misma delicadeza y técnica de antaño. Labor que le ha sido reconocida con la Carta de Maestro Artesano de Andalucía en el año 2016. Las piezas de este alfarero se caracterizan por estar decoradas con pincelada suelta. Pese a ir adaptándose a la demanda de sus clientes, que cada vez quieren objetos más utilitarios, José Miguel sigue creando como su sello de distinción el típico gallo de Sorbas y el ‘ajuarico’, una pieza que reúne todos  los objetos del ajuar en miniatura y que en Sorbas, por tradición, se ha regalado a las novias el día de su boda.

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