Rocío Molina, una bailaora entre la tradición y la vanguardia del flamenco

La malagueña Rocío Molina (1984) sabe lo que es triunfar en Japón, Francia, México, Taiwán, Reino Unido… Sube a esos escenarios para exponer sus dudas, sus ilusiones y sus inquietudes. Cada espectáculo es un girón de piel, un capítulo biográfico. Es su verdad. Por eso no siente miedo al unir en sus obras la esencia flamenca con la danza de vanguardia. Y así, haciendo camino, aquella niña que empezó a bailar a los tres años y que ya dibujaba sus propias coreografías a los siete, recibió en 2010 el Premio Nacional de Danza, a los 26. ‘Caída del cielo’ es su última obra.

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